Estado Ferroviario

Organización del Estado Ferroviario

Si nos hiciéramos la pregunta de ¿Cuál es el aspecto fundamental a encarar en la transformación del sistema de transporte ferroviario?; muchas respuestas se enfocaría en la inversión en infraestructura de vía, señalamiento, material rodantes, etc. Si bien estas afirmación son correctas desde algún punto de vista, lo principal y fundacional en términos de la gestión será la organización.

En estos momentos vamos a proceder a llevar a cabo el análisis del término organización que nos ocupa, pero antes de eso es importante que conozcamos el origen etimológico del mismo para así entender mejor su significado. En este sentido, tenemos que subrayar que esta palabra procede del griego organón que puede traducirse como “herramienta o instrumento”.

Una organización es un sistema diseñado para alcanzar ciertas metas y objetivos. Estos sistemas pueden, a su vez, estar conformados por otros subsistemas relacionados que cumplen funciones específicas.

En otras palabras, una organización es un grupo social formado por personas, tareas y administración, que interactúan en el marco de una estructura sistemática para cumplir con sus objetivos.

Cabe destacar que una organización sólo puede existir cuando hay personas que se comunican y están dispuestas a actuar en forma coordinada para lograr su misión. Las organizaciones funcionan mediante normas que han sido establecidas para el cumplimiento de los propósitos.

Asimismo es fundamental que para que esas organizaciones puedan realizar las tareas que se le han encomendado y para que puedan lograr los fines que se han marcado, es necesario que cuenten con una red de recursos. Entre ellos deben incluirse los humanos, los tecnológicos, los económicos, los inmuebles, los naturales o los intangibles.

Con estos conceptos en mente, podemos comenzar a pensar en algunos criterios para la definición de una organización acorde a los lineamientos anteriormente planteados. Para esto es necesario plantear una primera división que se basa en los ámbitos “institucionales directamente vinculados a la gestión administrativa del Estado Nacional” y los ámbitos “descentralizados de gestión técnica, normativa y reglamentación, operativa y administrativa”.

El porqué de esta primera división, se basa en la necesidad de distinguir entre aquellas gestiones más circunscritas a la gestión política y aquellas mayormente enfocadas a las gestiones técnicas, que servirán como asesoría a marco de decisiones en el ámbito político.

Este esquema lejos se encuentra de pretender ser un principio de organigrama, sino que se pretende reflejar una división esquemática de los dos cuerpos mencionados.
Ahora bien, esta división encuentra su fundamento en pretender consolidar estructuras de organización en las que cada una no someta en forma directa a la otra, en la búsqueda de sus misiones fundamentales. En este sentido, podemos ejemplificar que en términos de planificación y gestión ferroviaria, los tiempos resultan necesariamente mucho más prolongados que el de una gestión de talla política, donde las administraciones del ejecutivo deben someterse a cada 4 años a una evaluación electoral, que de hecho comienza su proceso de postulación prácticamente un año antes.
Por lo tanto, lo que se pretende con la separación es que los organismos descentralizados, posean una dinámica acorde a la gestión propia que desarrollan, y que sus autoridades no se encuentren sometidas temporalmente como sucede en los otros ámbitos, de tal modo que se desarrollen transacciones de poder (“la puja en las decisiones”) que redunden en conjugar las decisiones de lo político, público y lo técnico.
Para esto se debe pensar, diseñar y poner en práctica organizaciones descentralizadas estructuradas sobre bases mayormente enfocadas a poseer la mejor independencia necesaria y posible. Además de lo hasta aquí expuesto, en referencia particular al tipo de estructura administrativa, los Organismos Descentralizados dependen funcionalmente de la Administración Central. Sin embargo, la organización descentralizada  dispone de capacidad propia de decisión, y personería jurídica propia solo en el caso de los entes autárquicos. Dichos organismos pueden clasificarse en tres tipos según el alcance de su autonomía jurídica. Son Descentralizados cuando disponen de capacidad decisoria, Autárquicos si además disponen de recursos financieros o ingresos propios y Autónomos, cuando se suma a los atributos anteriores la elección de sus propias autoridades.
Es entonces que se entiende que las figuras deberían, por lo menos ser Autárquicas, con un compromiso de alcanzar en un corto plazo la jerarquía de Autónomas.
Hasta aquí hemos barrido algunos aspectos básicos sobre la organización general, en el ámbito del transporte ferroviario. Pasemos entonces, al análisis de los tres órganos mencionados:

 Ferrocarriles Argentinos S.E.
 Agencia de Investigación, Reglamentación y Normativa.
 Instituto Argentino del Transporte Ferroviario.

Vale la pena resaltar y repetir que los temas en trato y a tratar a continuación, no pretenden reflejar un organigrama ni una estructura de gestión, lo que se busca es dar un contexto de organización, donde principalmente se representen ideas básicas para el desarrollo propio de las posibles estructuras.

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